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Archive for 23 febrero 2010

Desde la barandilla

23 febrero 2010 3 comentarios

La paciencia es algo de lo que carezco. Sin embargo, me miento a mí mismo para serlo.

Es por eso que tal vez, en algún momento, dejé de aguantar a mis padres. Dejé de aguantarme a mí mismo y busqué mi libertad. Sólo para encontrarme en un vacío interestelar, rodeado de nubes y estrellas, de supernovas y hoyos negros. Ahí donde alguna vez viví, donde alguna vez soñé.

He escrito para tí lo mejor de mí. He recordado para tí, lo menos peor de mí, y sin embargo, fallé en el cometido. No fué algo para olvidar. No fué algo para arrepentirme. Todo lo contrario. Todo eso, todo lo que pasó, es lindo, digno de recordarse, pero supongo que la paciencia en éstos casos, no es recursiva, vaya es como un ciclo que nunca acaba.

No me gustan los “Te Quiero” cuando no se sienten, no, ni el sexo estival, tampoco creo en que un clavo saque a otro clavo y menos con la misma forma del martillo, ese martillo que ya está roído, gastado, pero que aún así, tiene vida, tiene fuerza. Es como dar el golpe final. Lo bueno es que soy impulsivo e incoherente, en ese sentido, hay mucho en común. Y lo bueno de ser impulsivo e incoherente, es que todo lo que dices o escribes lo sientes. Si, se siente, y mucho. La falsedad no cabe en nuestras almas. 

No lo pensarás siquiera pero
en este juego de mascaras y ficciones
seré lo más real que hayas tenido
cuando pasen los años y caigas en la cuenta
de que no ganabas nada
perdiéndome.

¿Qué se puede esperar de un hijoputa que no sabe apreciar lo que tiene? A mi también me cagan los amores veraniegos…

Cheers…

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Adicto al mundo

15 febrero 2010 6 comentarios

Siempre entre el sueño y la realidad, ahí me debato… O tal vez, ahí vivo.

Las cosas que más nos dañan son las que más nos gustan. El mundo, en sí, es nocivo. La cotidaneidad, las guerras (bélicas e internas), los conflictos, la naturaleza, la política, las imágenes, lo pop, el amor.

Yo empecé a escribir desde que me separé. Mi primer gran fracaso. Encontré en mis escritos el consuelo que necesitaba, el desahogo que pedía, la tranquilidad que no esperaba. Empecé a escribir para mí, en un cucho myspace que todavía conservo. Un buen día, mi primo me preguntó ¿ya tienes blogger? Y empecé ahí. A escribir entradas piteras, pero con mucho sentimiento.

Mauricio ya comienza a ser un nombre muy común, por todos lados ves a varios güeyes con ése nombre. Sin embargo, pocos tienen veneno en la sangre. Pocos tienen la osadía de poder coger sin besar. Pocos tienen una adicción que los destruye de a poco, pero que al mismo tiempo les provoca un placer malsano. Pocos pueden darse el lujo de coleccionar gente a través de su paso por esta vida matraca. Soy un pinche malentendido.  “Volver, ni madres, mejor de lejos

Sabe que soy su padawan, que encontré en sus escritos la guía que necesitaba para poder expresar muchas pendejadas que traía en mente, que su incoherencia -igual que la mía -era entendible al igual que un rompecabezas a punto de armarse, y sin embargo, las ideas vagas, lo impulsivo, lo hijoputa, no se nos quita. Con eso y nuestros años encima. Con eso y nuestras mujeres encima. Y aún, con todo y que la vida está chingue y chingue, nomás le damos la espalda. Como Constantine cuando está a punto de largarse al Cielo. Pero algo (o alguien) nos regresa al mundo.

A esta pinche adicción que nos mata en vida.

Cheers…

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La Malquerida

9 febrero 2010 5 comentarios

La Malquerida es La Reina del País de los Hongos. Exige disciplina autoritaria-déspota-cómica-mágica-musical. Tiene a su merced tantos súbditos, que haría palidecer a toda la corte real de Inglaterra.

Ni Lady D hubiera imaginado tal poderío.

Pero por dentro, La Malquerida siempre se siente vacía. Se siente sola. Tan acompañada, pero tan sola. Siente que nadie la quiere. No sabe que mucha gente, muchas personas, siempre pensamos en ella, que no hay día que no nos acordemos de sus pestañas de burro, de sus ojos de luna y de su cabeza multicolor. Que no hay día que no acordemos de sus orígenes, de cómo le ha pateado el culo a la vida y cómo se la ha mentado para salir adelante, de cómo ha dado a luz a dos príncipes: Muny y Kiku, sus más grandes tesoros. De cómo el Rey Barry ha sido su más fiel compañero de aventuras y desventuras.

La Malquerida es sólo un nombre, una expresión, que en sí misma encierra todo lo brutalmente amoroso que quisiera ser. Ella es como yo, en cierto sentido: te hace ver tu suerte, porque te quiere. Por eso la quiero. Porque a pesar de los obstáculos, ella sigue de pie, y le vale madre que le llegue el viento en forma de torbellino, porque siempre sabrá que eso es poco para un espíritu inquebrantable como el de ella.

Dios me hizo desgraciada, pero no se me dá la gana” Y bueno, a mí tampoco, porque sabemos que poco podemos perder mientras tengamos lo que más queremos a nuestro lado. Y mientras eso esté al alcance de nuestros ojos, todo habrá valido la pena en nuestra vida.

Te quiero mucho, Flor de María

Cheers…

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Morbosidad Ambulante

4 febrero 2010 1 comentario

Cuando yo era más jóven, era muy celoso.

Bueh, creo que todos tenemos algo de celosos, no nos gusta que nos pedaleen la bicicleta. Sobre todo si tu pareja en turno es de lo más “llamativo” (por decirlo de alguna manera) para las demás mentes (y miradas) morbosas por donde andas deambulando.

¿Qué te mira ese? ¿Qué le miras? ¿Lo conoces o qué? Son sólo algunas de las preguntas del típico celoso que, por lo general, tiene el típico (ji) complejo de inferioridad. Si no tienes seguridad en tí, estás jodido.

#G es una mujer muy hermosa. No desconfío de ella, al contrario. Varias veces me ha preguntado si estoy celoso. Que por qué tengo esa cara. Que por qué me pongo serio. Invariablemente le digo que no estoy celoso, porque no lo estoy, me cae. A lo largo de estos años, he comprendido que no ganas nada. Aparte, confío ciegamente en ella. Cuando traigo mi jeta (regularmente) es porque ando cansado. Porque ando medio enfadado del día. No por estar celoso. No por desconfiar de ella. Ella tiene su espacio. Ella tiene sus amistades. Ella tiene sus pretendientes…

Ah, porque eso sí, admitamos que hay güeyes que les encanta acosar a las chicas aún a sabiendas de que tienen güey. Ajá, si, yo soy el güey ¬¬’. Cuando vamos al cine, me percato (vaya que no es algo a lo que siempre esté pendiente) de las miradas morbosas de los chavos de 21 a 25 años hacia ella. No me sorprende, sé con quién ando y sé quien soy, y lo que valemos juntos. Ella es atractiva. Ella es hermosa. Y no es por estar en la baba (enamorado pues) con ella, sino porque es la verdad.

La cosa es: no ser celoso ¿para qué? Tardas más en enojarte y contentarte que vivir lo que tengas que vivir con tu pareja. Sólo la persona celosa es aquella que no tiene confianza en sí misma. Mejor, si eres así, atiéndete antes de andar con alguien, porque tus relaciones están destinadas al fracaso.

Bueh, yo digo, tampoco puedo ser tan tremendista…

Ese soy yo, y puedo estar mal… Tal vez es una terrible tragedia…

Cheers…

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Para qué me quejo, si yo me lo busqué…

1 febrero 2010 2 comentarios

Me la paso quejándome de mis ex. Que me hicieron ésto. Que me hicieron lo otro. Vaya, haciéndome la víctima. ¿Cuántas veces no nos encanta hacernos la víctima? Muchas, supongo. Me detengo y pienso ¿ellas también se quejarán de mí?

¡Claro!

No han de decir “ay, ese es el mejor hombre que hubo en mi vida” Prfff!! ¡¡Claro que no!! Tal vez, cada que piensen en mí, me mientan la madre, o lo hacen con odio. Aunque hay veces que me gustaría que no fuera así.

Entonces, también yo soy un ex.

Se han de referir a mí como “mi ex“: “Mi ex es un hijoputa“; “Ví a mi ex de lejos“; “Mi ex tiene el pito chico“… Nunca tendrás contenta a la gente, jamás. Es difícil pasar desapercibido cuando diste tanto de ti. Cuando te deshacías con regalos, halagos y caricias. Soy un pinche ex, tal vez, pero eso si, de lo que nunca podrán quejarse es que dí todo. Siempre dí todo, así, pendejo como soy, me entregué en la relación. Como cuando vas en la obscuridad con el riesgo de tropezarte (ah, cómo duelen los madrazos con el filo de la cama) así fuí, y sigo siendo así… Aunque la pendejez se va haciendo menos cada vez…

¿Para qué me quejo, si yo me lo busqué de esa manera?

Diría mi hermana: “Atraes a pura loca, esa es tu línea” Bueno, no lo sé, podrá ser así, pero ¿quién me dice que yo no estoy loco? Tal vez por eso me va como me va. Mejor ya no decir nada. Mejor hacer. Mejor sentir. Y tal vez, sólo tal vez, algún día encuentre mi estabilidad, mi Oblivion, mi paz interior. Y ese día, podré alzar la copa a fin de año y decir: “A la chingada todos los años feos. Brindo por eso

Mientras tanto, empieza el mes del amor y la amistad (prffff!!! *trompetilla fanfarriesca*) lo cual, como ya he dicho, es una estafa mercadológica trágicamente impuesta por algún franchute… Bueh, me imagino que fueron esos güeyes, ni modo que a un mexicano se le haya ocurrido… Nosotros puro desmadre, puro alcohol… Nada de amor, por eso somos re-pendejos y por eso nos va como nos va, no tenemos evolución de corazón como los europeos que ya están bien curtidos en ese sentido. O los gringos. Por eso somos tan especiales, el “Calor Latino” dirían los mamones…

Qué feo se siente ser ex. Porque no decir “soy su ex“, por el pinche orgullo, supongo. A nadie le gusta. Por eso es mejor olvidar. Por eso es el auge del alcohol a través del tiempo. Viva mi desgracia, decía Pedro Infante. Y si, viva. Porque fuí feliz el tiempo que duró, aunque fuera efímero.

Lo paradójico del asunto, es que en éste momento de mi vida, soy bien pinche feliz…

I wish you were here…

Cheers…

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