Regreso a los orígenes

1 noviembre 2011 Deja un comentario

Y que me vuelvo a cambiar… Gracias WordPress…

Nueva dirección de Eureka:

http://gammamich.blogspot.com

Cheers…

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Paz interior: Kung Fu Panda 2

Pocas veces en éste su blog hablo de películas o música. Si bien pongo canciones en cada blog para “musicalizar” lo que quiero decir, casi nunca hablo de algún tema o algo así como es el caso de ésta entrada.

En la vida te llegas a entregar a la maldad, te llegas a revelar contra ese Ser Divino en el que tus padres y el círculo en el que te criaron te hicieron creer. Y a veces tu bondad se obscurece, te vuelve cínico, arrogante, opaca tus virtudes y te hace desconfiado.

Jodido pues.

La bandera de Corea tiene en su centro el símbolo del ying y el yang de una forma que, según me enseñaron cuando entrené Tae Kwon Do (hace ya algunos ayeres), era muy diferente al concepto de dualidad que la mercadotecnia (ah, osana a Walter Mercado) nos ha comunicado en los programas de Casa TV. Dicho símbolo tiene una parte roja y otra parte azul, y según nuestro Maestro, era la combinación del fuego y el hielo.

Ah, la incoherencia. Ya la extrañaba.

Nuestro Maestro decía que la pelea era la que nos encontraba, y ante ella, debíamos ser fuertes y pelear. La defensa, decía, consistía en dejar inmóvil a tu oponente. Nunca dañarlo más allá de lo debido, y jamás llevarlo a la muerte, a menos que fuera necesario. Ante ésto, decía que nuestros golpes debían dañar tanto como el fuego, y que nuestra mente debía estar en una completa calma, fría. Es la paz interior que se enseña en las artes marciales.

Y eso lo olvidé. En algún punto de mi vida se quedó.

No voy a spoilear la peli. Definitivamente les recomiendo que vayan y reflexionen. Ustedes sabrán lo que piensan, yo no les voy a decir ni madres porque empiezan con que soy un pinche apóstol y la madre y media. Allá ustedes. El propósito -tal vez sea el único y particular -es entender que no todo en la vida es hacer un pinche coraje porque las cosas no salen. Caso contrario, jamás darte por vencido, porque siempre hay algo o alguien que te salva, y siempre hay alguien pensando en ti. Si, suena a frase de tarjetita macuarra de Woolworth para regalo de San Valentín.

Es parte de la maldad que nos acarrea, es el “qué sabes tu mocoso“, “cuando crezcas lo sabrás“. Si, son las típicas y ESTÚPIDAS respuestas que damos porque no sabemos. Si, y no sabemos porque en algún punto bloqueamos esa paz interior y la sustituimos por tormentos: paga ésto, paga lo otro, que el tiempo, que el carro, que el trabajo… Mientras tú te encuentras buscando las respuestas en las frases pendejas de algún psicólogo de mierda, de algún mercadólogo, de algún güey que ya se murió tratando de buscar en su propia inmundicia la respuesta, te estás perdiendo de lo que tú mismo puedes descubrir acerca de ti.

Los muertos quedan en el pasado, y yo vivo planeando el futuro…

Nunca es tarde para querer hacer las cosas bien, y tampoco para tomar los consejos que te dan, aunque éstos últimos vengan de la gente que menos esperas y creas que no valen gran cosa. Sólo tómalos, guárdalos.

Tal vez algún día te sirvan…

Cheers…

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No tengo madre

10 mayo 2011 2 comentarios

Pinche muchacho.

Así me dice mi madre.

Yo era celoso de mi madre. No quería que mi padre se le acercara. Vaya, siempre quise ser el preferido de mi madre. Ni mis hermanas. Pero, de repente en la adolescencia, algo se rompió entre ella y yo. Tal vez fué el día que le menté su madre. Si, lo hice y me arrepentí tanto del hecho. Pero ya me tenía hasta la madre.

Puras madres.

De ahí, con la ausencia de mi padre, nuestra relación se volvió más bien de compañeros, de confidentes, de amigos. Mi madre es mi mejor amiga. Tal vez por eso es que aprendí a confiar en las mujeres. Y mi peor error fué creer que todas eran como mi madre.

Las lágrimas son el teatro de las mujeres, hijo.

Eso siempre me lo repitió, nunca dejó que me sintiera mal acerca de una mujer. Somos cabronas, dice. A mis 31, sigue preocupona por mi, y yo me dejo. Bah, la verdad me desespera. Es igual de terca que yo. A lo mejor por eso soy como soy. Siempre he dicho que saqué lo hipócrita del lado paterno y lo valemadres del lado materno. No por eso es mala, al contrario, me ha hecho tener una posición indefinida ante la vida. Así como no sabes lo que te espera, así mismo el karma no sabe como llegarme.

Un completo cabrón.

Bueno, no tanto.

Yo no tengo madre, tengo una gran persona a mi lado, la persona que me dió la vida, la que da su vida por mi. Mi madre es caraja y así la quiero. Supongo que no es como en la primaria que le dedicabas palabras melosas o así. Supongo que también doy la vida por ella. Supongo que todo gira alrededor de ella. Es muy chingona como persona. La ves como una figura, más no un modelo a seguir. Te desespera. Te agobia. Te quiere. Así es la relación madre – hijo. No es descriptible. Y así está bien.

So fine.

Cheers…

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En León no sabemos perder

9 mayo 2011 2 comentarios

El sábado en la grama del Nou Camp se vivió un juego desastroso. Blas Pérez, el mejor artillero de la Liga de Ascenso, simplemente se vió peor que un novato. Su escaso repertorio influyó en la poca llegada que tuvo La Fiera y, por si fuera poco, su poca paciencia derivó en dos tarjetas amarillas que le dieron el adiós en una temporada de ensueño. Se le ganó a rivales importantes, incluso a los Xolos en temporada regular. No se vió juego, no se vió entusiasmo ni ganas de pasar a la final, a pesar de ser el mandón en la temporada regular, a pesar de que en los primeros minutos se tuvo todo para ganar, no pasó nada. León, como equipo, como afición, se desesperó.

Pero lejos del árbitro “lesionado” y el tiempo que se perdió en su milagrosa recuperación, del gol que enseguida nos clavaron, de las dos expulsiones, de las pocas e infructuosas llegadas, estamos nosotros como afición. Ésta afición que ya esta(mos) hasta la madre de no poder ver a nuestro equipo en Primera, de no ver algo claro, de estar siempre llenos de rumores a principios de la temporada donde nos prometen y nos pintan a un equipazo y a un conjunto técnico que nos llevará a la cima, y al último, nosotros mismos llenarnos de dudas y llenarnos la cabeza de que los jugadores se vendieron. Vieran qué partidazo dió el puto Chuleta con los Xolos y estoy seguro que Pérez -si migra de equipo -dará un espectacular partido en alguna final venidera. Pero es claro que con León no pasará así. Sólo los verdaderos leoneses sienten la camiseta, eso se dió y se vió el sábado. Tita es nuestro ídolo, es incuestionable su calidad y su convocatoria. Él será el primero en decidir sí sigue o no, porque siente los colores, se vió su rabia, su decepción de la oncena que él había comandado y, por alguna razón, salió confiada de que en su estadio por arte de magia saldrían vencedores.

A nivel nacional, ven a León como un negocio. Un negocio de muchos millones, donde tenemos un equipo de Primera con sueldos de Segunda, con una afición de Primera con precios de Liga Premier. En todo México, en Estados Unidos, y por qué no, en otras partes del mundo, hay seguidores de León, se venden playeras de León. Porque es un equipo grande, tan grande como América y Chivas, porque en las épocas de oro se les ganaba en grandes agarrones. Es por eso que la historia nos hace grandes, pero el sábado quedará para el futuro como una de las grandes decepciones (si, agreguenle una más) para nuestro gran equipo.

Ahora bien, lo anterior no justifica nuestra actitud en la Puerta 5. Estamos jodidos. Estamos mal. Lanzando botellas no ibamos a ganar. En León no sabemos perder, porque estábamos acostumbrados a ganar. Y lástima, porque nos rehusamos a ser perdedores, pero la cuestión es ¿de qué forma? ¿Hasta cuándo? Y sólo el tiempo dirá si valió la espera de 10 años (espero que sean 10 y no más) para poder madurar nuestro comportamiento. Por lo pronto, como leonés me siento ofendido, me siento trillado, pero sobre todo me siento decepcionado por el equipo en primer lugar, en segunda por un sector de pendejos que iban drogados o qué se yo y se les hizo fácil hacer su desmadre dentro y fuera del estadio y, en tercer lugar, por mí, por irle a un equipo que he apoyado (y lo seguiré haciendo), que me ha dado tanto de todo -tanto bueno como malo -pero que ha destruido tantas ilusiones en estos 9 años.

¡Cómo te odio, maldito amor!

Cheers…

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Brillo

25 abril 2011 2 comentarios

Ya soy alguien que pasa de 30. Ya tengo dos o tres ondas medio retro.

No es queja.

Cuando ves la ilusión de una jóven de 22 años que se va a casar, recuerdas esa misma ilusión que tenías a esa edad. No es que no la tengas después de los 30. Incluso no te la crees. Sin embargo, algo cambio. Si, los golpes de la vida te han vuelto alguien más jodido, más cauteloso, más ingenuo. Sin embargo, tiendes a tomar el riesgo, a ir por todo, porque ese brillo que ves, esa ilusión, esa necesidad es la misma que tuviste algún día. Y claro, como fallaste, piensas que será así siempre.

Por eso es que soy celoso. Bueno, a veces.

Y todo tiende a ser mejor, sin embargo, no siempre puede ser tan ideal. Es como cuando tus amigos te dicen “quedas mal” y piensan que es por ella. Si supieran que ella es a la que más le duele la situación. ¿Ya he dicho que soy workaholic-twentyfour-seven-madafucka-insane? Si, así puede llamársele al individuo que deja todo por estar en un trabajo. Sea cual sea. Se vuelve una obsesión, una forma de vida. Ja, vida. La vida está afuera de una oficina, afuera de los reclamos. Y lo peor es que la especie en cuestión lo sabe y se hace pendeja. Si, para eso si se hace pendeja. Piensa que todo depende de él (o ella) y que todo debe ajustarse a lo uno haga.

Houston, we have a problem

Me gustan los churros con chile. Los adoro. Con verdura y así. También soy fan del café frappé. Y a burlarme de la gente que se cree de la crema y nata nada más porque viajaron a Rusia o a Praga o a Francia o a… Algún pinche país al que yo no he viajado. Como si viajara. El hecho es ¿será una forma de reprimir mi coraje por no salir? Claro, tal vez por eso sólo me conformo con probar café y churros. Necesito otro aire, bueh, siquiera respirar para saber qué se siente. Sentarse en la orilla del Estribo y ver la situación, ver esa pequeña cabaña donde tengo todo mi montón de fierros viejos y recuerdos dolorosos y mancillados, mis perversiones, mis ilusiones. Si, ahí donde tengo todo almacenado. Y limpiarlo y pulirlo y decir “chingue su madre el PRI” y todo lo que yo quería de jóven y que yo mismo me arrebaté el día que no le hice caso a mi abuela…

Pero justo cuando piensas que toda esa mierda está consumiéndote (y de hecho lo hace de una forma lasciva) llega esa mirada, ese brillo que te hace decir -una vez más -“Carajo ¿por qué no?” y si… Voy como torito contra el capote, pero ésta vez, si, ésta vez tengo que hacerla. Fallarle -a ella -no es una opción. Porque si fallo, ésta vez se caerá todo. Y mi vida no habrá valido la pena… Qué dramatismo, si…

Qué dramatismo…

Cheers…

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Happy Valentine’$

15 febrero 2011 4 comentarios

Pues bien, el pasado lunes fue día de los enamorados (aaay!! qué lindooo!!) Nada más falso que ese tipo de días… El mes empezó con un bombardeo publicitario combinado con cultura pop, de esa donde los limpia parabrisas pedían “un varo” para poder regalar flores hasta los puestos ambulantes que vendían globos, envolturas y bolsas alusivas a dicha fecha… En los malls la gente se preocupaba por comprar “el mejor regalo” para la pareja (llámese a esta amiga, novia, amante, concubina, roommate, etc.) no importando el género… No debemos olvidar que la cultura gay predomina casi en cualquier parte de nuestra hermosa república. Y no tengo nada en contra de los gays, al contrario, se me hacen gente alivianada que hace de este un mundo mejor…

Soy un falso xodido, vale, lo admito…

Bueh, de hecho tengo amig@s gay. Y son buen pedo. Los gay son la onda, no se ve que se preocupen por andar disimulando lo poco trendy que se ven, lo poco dotados o pendejos o lascivos. Ni siquiera se bañan. Cuentan que se les cae el encanto con eso.

Tiendo a ser lascivo, si, coincido con muchos cuando dicen “eres un atrabancado de caca, no piensas, sólo actúas, nada te sale bien, eres la carne de cañón, la oveja negra, el cabrón entre los cabrones, Aleluya, Aleluya

Aleluya y Amén, hermanos.

Pinche gente…

Sobre todo porque el día del amor tiende a ser una falacia, esconde el sentido de amistad, creo que es el día más egoísta, donde todos esperan recibir y no dar. Es el día de ser sexosos, cabrones, deshibidos. Donde los moteles registran filas cabronas y los güeyes se dan el lujo de decir “es de a 3 horas nomás, patrón

Dicen que incluye jacuzzi…

Pero luego te pones a pensar “¿Qué carajo?” Preferible vivir que ser un pinche teto encerrado en una pinche compu, en una pinche oficina, en una pinche esclavitud que puede adoptar distintas formas. Mejor adquirir el riesgo, mejor adquirir la amistad. Si no arriesgas no ganas, si no lo tomas te arrepentiras. La luz puede adoptar la forma que el vaso de agua le dé. Es cantar con el enemigo una sonata de dolor, de alcoholes y de vivir soñando. Si de niño soñabas, si de adulto lo ignoras, es el camino cuando volteas y ves hacia atrás. Es la alucinación de un pensamiento, es el deja vu que te persigue y que invariablemente ignoras y te vale madres. Es el niño que observas y te ignora a la vez, ese al que le entregas tu vida, y sin embargo termina mirándote con asco y desprecio.

Y al último ¿qué conseguiste? Pura amargura, pura enseñanza barata, de esa de se-levanta-en-el-mástil-mi-bandera, puras chingaderas, puras lamidas de bota. Uno aprende eso, si, para sobrevivir. ¿Es eso la plenitud? Obvio no, es más bien celebrar un puto día para sobrellevar esta pinche vida tan terca y miserable. Es vivir esclavo del dinero, porque si: la felicidad se compra, y éste punto no está a discusión, y es un punto que la mercadotecnia te recuerda cada 10 de mayo (literalmente), cada día del niño. Cada celebración pura que ha sido prostituida por anuncios de Televisa y su Rosa de Guadalupe y Como dice el dicho. Laura Bozzo y Niurka y El Gordo y La Flaca y Ventaneando y tanta pendejada que nos inunda y nos hace felices… Cuándo pensaste de niño que de grande comerías tanta caca…

Y lo peor, es que te encanta…

Cheers…

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Sueño despierto

Últimamente duermo trabajando. Todo es una copia, de una copia, de una copia… Si, como Tyler dice. Como Tyler piensa. Como Tyler actúa. Even the sport fuck. Soy la copia-pirata-frustrada de Mauricio. Y sin embargo, en mis sueños a veces sufro. En un momento dado, sentí como si fuera Di Caprio en Inception. Creando mi universo paralelo, queriendo caer diez niveles para que un minuto de mi sueño fueran 10 horas de mi vida real echado.

Sin embargo, ésto no me hace ni más ni menos bueno. ¿Y por qué tendría que ser así? Simplemente porque el no dormir me lleva a especulaciones paranoicas. Si, de esas donde alguien te sigue. De esas donde piensas que tus compañeros de trabajo hablan pendejadas de ti. De esas donde piensas que ya no eres el mismo de antes, que no tienes aguante, que falta ese punch de los viejos tiempos. De cuando tenías 17 y pensabas que podías tragarte al mundo de un chingadazo. De esos tiempos en los que la fé quedaba de lado cuando las ganas eran inmensas, que a pesar de todo, salías adelante. Ahora lo haces, claro, siendo un esclavo corporativo. Un mercenario. Un burócrata de privado. Otro güey, simplemente.

Eso no me hace menos malo.

Esa paranoia me lleva a pensar que si pierdo una parte mierda de mi vida, perderé algo de lo más preciado. Pondré un ejemplo: para pasar un exámen, por más jodido que un profe te caiga, le haces la barba. Vaya, los puritanos le llaman “hipocresía”. Yo le llamo conveniencia. Le llamo supervivencia. Le llamo naturaleza humana. Usar y ser usado. Y todo esto lleva a batallas internas. A pensamientos jodidos. A arrepentimientos. Al miedo mismo.

Ésto no me hace más redimido.

Y sin embargo, quiero ser mejor.

Y al último me pregunto ¿quién soy yo para juzgar? E invariablemente me respondo: un conocedor.

Cheers…

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