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Óptica

La óptica (del griego optomai, ver) es la rama de la física que estudia el comportamiento de la luz, sus características y sus manifestaciones. Abarca el estudio de la reflexión, la refracción, las interferencias, la difracción, la formación de imágenes y la interacción de la luz con la materia. Estudia la luz, es decir como se comporta la luz ante la materia.

(Fuente: http://es.wikipedia.org)

Mi óptica ante la vida se ha distorsionado un poco. Mi concepto sobre muchas cosas también. Algunas se han mancillado, otras enaltecido. Pero el fin sigue siendo el mismo: se ha distorsionado.

Cuando era pequeño, soñaba con sacar de jodidos a todos los pordioseros del mundo, hasta chillaba verlos en las calles pidiendo limosna. Sobre todo a los viejos. Ahora los veo, y rehuyo, como diciéndoles “no pude cumplir mi promesa”. Aparte de que no tengo para darles. Bien podría ser uno de ellos, pero más bien mi limosna sería otra.

La cuestión es ¿hasta dónde podemos respetar a la gente en sus decisiones? ¿Hasta dónde yo puedo ser parte de un cambio? Narco, pederastas, elecciones, dinero. Todo gira alrededor de un interés. ¿Es acaso que el interés se ha convertido en avaricia? Tal vez es por eso que soy como soy, que no dejo ir al niño que llevo, que ese niño a veces es muy pinche con los niños reales, que mi estado de ánimo es así porque no quiero caer en la autocompasión ni en el engaño. Que la óptica de un niño puede ser la más pura, la más sana, pero también la más peligrosa e incómoda para la demás gente y que no tiene cabida en ciertos círculos. Como adulto, estoy cansado. Si, de tantas pendejadas que giran alrededor de mí. Cansado de que no pueda avanzar, de estar estancado, de subir una escalera que no tiene fin, que no tiene una cima. Es una escalera que tengo que subir. Cansado de lo cangrejil del asunto. Del “tu lo haces y yo me luzco”. Del “murieron por la patria”. Del “su muerte es justificada”. De los berrinces de nene mal-acostumbrado. De lo pinche de la gente. De la nota roja. La sabiduría me indica que debo justificar con actos mi conocimiento. Pero aún así, mis conocimientos son vanos ante la incredulidad y, a veces, me hago cómplice de ésta. Vaya, de la incredulidad y de la ignorancia. Y yo no era así.

Será un entorno de mierda. Una ciudad de mierda. Un Estado de mierda. Un país de mierda. Pero es mí entorno, mi ciudad, mi Estado, mi país. Es lo que me tocó. Es lo que hay que cambiar y seguir, porque si no lo hago yo, nadie más lo hará por mí. Aunque la óptica de mi vida esté, por momentos, colerizada o de viaje.

De viaje en avión.

Cheers…

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Categorías:Uncategorized Etiquetas:
  1. 21 noviembre 2010 en 20:04

    Hay que empezar a cambiar uno mismo pero es muy difícil empezar a hacerlo.

    Cuídate.

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