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Karma

“Estaba a punto de resguardarse tras de una estructura de un puesto de periódicos, cuando una descarga de escopeta lo partió por la mitad. Cayó sobre un charco… Quería alcanzar algo, asir algo… Después quedó inmóvil… Un hombre se acercó, pateó su cara dos veces, subió a un auto y se fué… Sobre el cadáver de Héctor Belascoarán Shayne, siguió lloviendo”

La muerte es algo muy cercano para mí. Cercano y lejano. Es como si yo tuviera una tregua con la muerte. De hecho todos la tenemos, y en ese sentido hay muchas teorías al respecto. Todos vamos muriendo a partir de que nacemos, como diría Sylvia Plath, todos vamos en un contexto más o menos intuitivo muriendo, nuestros cuerpos van evolucionando y a la vez descomponiéndose, muriendo.

Anyway.

La cuestión es, que la muerte tiene una especie de pacto con el karma. El karma, como ya lo he dicho, es cabrón, o cabrona, no perdona. Yo tengo -en todo caso -una especie de conexión con el karma. El karma le dice a la muerte “hey, esa persona no va más en la tierra, hay que sacarla”. Si, esa o esas personas que estorban en la evolución de uno o más seres humanos, es sacada del juego. Así de radical el asunto. Incluso los pordioseros que uno vé en la calle, que tu dices “güey, no mames, qué chingados haces de la vida” tiene su función. Que no la veamos, es otra cosa.

Podríamos decir que son parásitos, que no sirven. Y podríamos decir que gente que vale mucho la pena se fué abruptamente. Todos tenemos un plan. Incluso Dios tiene un plan. Ya lo dijo Constantine: “no me molestaré en entenderlo, pero sé que Él tiene un plan”.

Yo no debería estar aquí -según yo y mis pinches locas ideas -desde los 6 años. Si, yo debería estar ya reencarnado en alguno de los Jonas Brothers o en un hijo de Michael Jackson disfrutando de su fortuna. O de una mascota de alguna celebridad. O una mosca. En 1986, ese accidente marcó algo en mí. Tal vez el karma y la muerte me observaron. Me pesaron. Me evaluaron. Y fuí digno de estar aquí. ¿Cuánto tiempo? No lo sé.

La muerte es algo muy subjetivo para mí. Me expreso con mucha frialdad acerca de ella. Me duele, si, que algún ser querido se vaya. Pero sé que -al fin y al cabo -terminaré viéndole en otra parte. Y sé que ellos estarán ahí esperando para convivir un rato. Sólo un rato. Haciendo fila para otra ocasión en que ésto se vuelva a repetir, en que formateén mi memoria, y vuelva a ser utilizado.

Cheers…

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Categorías:Uncategorized Etiquetas:
  1. 6 julio 2010 en 15:45

    Como dice Sabina, ¨La muerte es la suerte con una letra cambiada¨.

    ¿Qué es la muerte sino el paso obligado a la felicidad?, para allá vamos todos no importa que seamos unos parásitos o las personas más valiosas del plaeta igual todos vamos a morir sin distingo.

  2. 21 julio 2010 en 1:17

    Morir, no sólo es lo único seguro que tenemos; también, lo más fácil. Vivir sin morir en el intento, he ahí el gran dilema al que nos enfrentamos.

    Un beso

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