Inicio > Uncategorized > Ángeles en el infierno (Parte 1)

Ángeles en el infierno (Parte 1)

Munich, 1945

El fin de la guerra está cerca. Los Aliados avanzaron a través del río Rin y la inteligencia norteamericana ubicaba a Hitler en Berlín. En su desesperación, el Führer convocó su última carta bajo la manga: La Comisión Obscura, designada por él para los asuntos con el Infierno.
– Her Führer -dijo el Comandante Hailin -Todo está listo.

En el búnker de Hitler se hallaban cerca de 5 monjes de La Comisión Obscura, ataviados con túnicas negras. Al centro, un pebetero mostraba una flama verde. Hitler entró al búnker justo al tiempo que Berlín era bombardeada por los Aliados.

– ¡Abigor! ¡Manifiestate! -gritaron al unísono los 5 monjes de La Comisión Obscura. Acto seguido, el pequeño fuego del pebetero empezó a emanar un extraño olor, parecido al azúfre, y el fuego empezó a arder intensamente. En ese momento, una sombra gigante emanó del pebetero.

– ¡¿Quién osa llamarme?! – Gritó Abigor

– ¡Tus fieles sirvientes, oh gran Abigor, necesitamos de tus servicios! Nuestro líder, el gran Führer, necesita tu apoyo para ganar la guerra ¡oh, gran señor!

– ¿Y qué obtendré a cambio?

– A cambio, el Führer gobernará bajo tu consejo, la ideología Nazi invadirá La Tierra y todo se hará como tú ordenes ¡oh, gran señor!

– ¡NO! ¡No es suficiente! ¡Quiero el alma del Führer!

Dicho ésto, una extraña flama salió de los dedos de Abigor, envolviendo a Hitler. En esos momentos, el búnker era bombardeado, y un regimiento invadía el lugar. Uno de los soldados, de orígen francés, Ludo Naveda disparó al entrar hacia el pebetero, provocando que la sombra se desintegrara al tiempo que el Führer también desaparecía. Los monjes fueron asesinados y el lugar asegurado. Nadie sabía a ciencia cierta qué fué lo que pasó. A los dos días de capturado, el comandante  Ludwig Hailin se suicidó en su celda.

Hitler tenía todo planeado. Un doble suyo fué encontrado muerto junto con Eva Braun, su esposa, la cual había sido envenenada con cianuro. Las autoridades aliadas declararon a Hitler muerto al término de la guerra en Europa.

España, 2006

– ¡Hugo! ¡Baja a comer!

Yo me encontraba haciendo un hackeo a un servidor de una estación local de radio, para poner puras obsenidades. Mi vida nunca ha sido simple. Mis padre, de orígen catalán, y mi madre, mexicana, me han creado raíces mezcladas de una realidad incierta. Viví la mitad de mi vida en México, y a los 14 vengo a una tierra extraña de verdad para mí. No tengo vida social. Todo lo que creía, lo que tenía, se quedó en México. Todo se centra en la escuela y en mi computadora. Mi única compañía es la computadora. Todo lo que necesito. También hacía ejercicio. Es una sana rutina: me levanto, corro, regreso, trago, me largo a la computadora y de ahí hasta que acabe el día. He ahí por qué mi madre se molestaba tanto para hablarme para comer.

– ¡Carajo Hugo! ¡Si no vienes, te calientas la comida!

Mi padre fué ex-militar. Conoció a mi madre en una comisión que hizo a América Latina junto con el Secretario de Defensa de España. Se enteró que tenía un hijo 13 años después de nacido. Es raro. Me siento como un bicho que no encuentra su escondite. La transición no ha sido fácil. Lo trato indiferentemente. No me causa ningún sentimiento. Todo lo que he tenido mi madre lo ha conseguido. Debo confesar que me siento más tranquilo. Mi madre por fin ha descansado después de todos éstos años de arduo trabajo.

Al siguiente día, me levanté a correr como siempre. Mi rutina empezaba a las 6:30 de la mañana para terminar a las 8. Debo admitir que me gusta correr por los barrios de Madrid, ver sus plazas, ver a la gente correr para subir al metro. Mientras yo, en mi soledad interna, disfrutaba de su inmundicia, de su desesperada vida.

La sangre fluye como una cascada cuando te cortan la yugular, regularmente tiende a manchar lo que esté a un radio de un metro a la redonda por la fuerza de la presión. Mi madre yacía sobre el charco que dejó su propia sangre. Mi padre no había corrido mejor suerte: su cabeza había desaparecido así como su corazón. Después de eso, la obscuridad.

Al despertar, me encontraba en la comisaría de policía del centro. Extrañamente, sólo estaba yo en el cuarto. Nadie. A la media hora de haberme despertado, entró un hombre robusto, de unos cuarenta, detective al parecer. Y se sentó a un lado mío. Cargaba un café en su mano derecha y en la izquierda un expediente.

– Con que tú asesinaste a tus padres ¿no?

La afirmación me dejó helado. ¿Asesino yo?¡Piensa! ¿Qué hiciste? Por un momento dudé de mis actos. Sólo atiné a reflexionar sobre lo que dijo el policía. No contesté.

– Bueno chaval, parece que aquí tenemos lo suficiente como para dejarte de por vida en la cárcel. A menos, claro, que tengas alguna excusa convincente para dejarte ir. Dime ¿amabas a tu madre y por eso la mataste? ¿Eh? O seguramente el viejo no te dejaba ir a las cañas ¿o me equivoco?

Seguí sin contestar. La charla comenzaba a incomodarme.

– Siendo así, no tengo nada que hacer aquí. Sigue sin contestar, cabrón, que ya cantarás. Y más te vale que lo hagas. No querrás cagarte de por vida en una prisión.

Al cerrarse la puerta, puse mi rostro hacia abajo. Comencé a llorar. A llorar desesperadamente.

Al siguiente día, los periódicos hablarían del “Asesino de El Bueno“, ya que así se llamaba la calle donde vivíamos. Mis abuelos, mis tíos, todos, me dieron la espalda. Sólo podía confirmar lo que ya sabía: estaba solo. Solo como un perro. Solo como un huérfano. De hecho eso era a partir de ahora: un huérfano. Sólo que no fué propiciado por mí. A la cuarta noche, me transladarían a la penitenciaria de Madrid.

Anuncios
Categorías:Uncategorized Etiquetas: ,
  1. Aún no hay comentarios.
  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: